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sábado, 10 de noviembre de 2012

ELISEE RECLUS - EL ANARQUISMO DESDE EL PRISMA GEOGRÁFICO

Así, para resumir,
nuestra finalidad política en cada nación particular 
es la abolición de los privilegios aristocráticos 
y en la tierra entera es la fusión de todos los pueblos.




Elisee Reclus, escritor, geógrafo y activista anarquista francés, nacido en Sainte-Foy-la-Grande en 1830 y fallecido en Thourout el 4 de julio de 1905.

Escribió un libro La Montaña, que leí de joven y de verdad que me dejó huellas.Y a pesar de vivir en una gran ciudad, entendí que las áreas montañosas están presentadas como espacios de paz y libertad, un refugio frente a la maldad y los sinsabores que alberga la ciudad. Esta obra, como todas las de Reclus, sirve a un propósito anhelado por nosotros los anarquistas, la educación, la enseñanza, la formación intelectual de los trabajadores como base para la transformación social. No hay otra.


El libro está prologado por Kropotkin y es un verdadero placer leerlo. Os dejo unos fragmentos verdaderamente vitales de este prólogo.

Con Eliseo Reclus el movimiento revolucionario obrero del mundo perdió una de sus más hermosas figuras, uno de sus más ardientes defensores. Y la ciencia perdió en él uno de los que mejor habrá sentido y vivido el vínculo que une al hombre a la tierra entera, así como al rincón del globo en que lucha, sufre y goza de la vida.


En Suiza escribió este libro encantador, LA MONTAÑA, y comenzó su obra cumbre Geografía Universal, la Tierra y los hombres. Toda la prensa sabia y popular rindió homenaje a esta obra monumental, que dio, en 19 gruesos volúmenes, la primera y la mejor descripción de toda la Tierra y de sus habitantes. Esta obra le costó veinte años de su vida.
Esta es la historia del hombre, relatada en relación de los diversos medios que las diversas naciones han habitado, y la conclusión de esta obra. (lo que hizo que su publicación fuese rehusada por algunos grandes editores) es la Anarquía. La Anarquía es para Eliseo la última palabra de la evolución humana, el punto hacia el cual la civilización humana marcha necesariamente..


El amor a la Naturaleza y al hombre libre se desenvuelve en cada página de toda su obra. Es la obra de un geógrafo, más es además la de un profundo libertario.
El espíritu libertario es, en efecto, el fondo de la naturaleza de Eliseo Reclus.

Jamás buscó dominar o gobernar a nadie. Por eso él mismo no se dejaba dominar, siempre se consideraba igual a los demás. Yo fui vivamente sorprendido el día que entré por primera vez en su gabinete de trabajo, invitado por él para ayudarle en la redacción del volumen sobre la Rusia asiática.
- ¿Qué debo hacer? – le pregunté.
- He ahí los libros. He ahí las cuartillas. ¡Haz lo que quieras!


Le era necesario a su lado jóvenes para inspirarles e inspirarse él mismo y rejuvenecerse con ellos. Nadie jamás lo vio más contento que cuando estaba en una buena reunión de jóvenes revolucionarios. Sus ojos brillaban entonces con el entusiasmo de la juventud.

He aquí por qué ha ejercido una influencia tan profunda sobre toda una generación, inspirándole el sentimiento de la alta labor que nos incumbe para hacer levantar el espíritu de la verdadera igualdad y de completa libertad en el seno de las masas, para que éstas sepan y puedan hacer una Revolución. (PEDRO KROPOTKIN)

"la evolución es el movimiento infinito de cuanto existe, la transformación incesante del universo y de todas sus partes desde los orígenes eternos y durante el infinito del tiempo, pero esto no se contrapone a la revolución, ella es un cambio estrepitoso del tiempo, en el cual la aceleración del tiempo transfigura el acontecimiento. Asimismo, la revolución puede ser regresiva o progresiva, ya que no todas pueden ir hacia el camino de la justicia"

***

[Tengo el honor de haber sido invitada a colaborar en este blog. No sé si daré la talla, lo intentaré y expresaré todo lo que sirva para difundir paz, libertad, igualdad y sentimientos libertarios. Gracias Carlos]


sábado, 3 de noviembre de 2012

Ha muerto Agustín García Calvo



Texto de Portaloaca.com. Foto de Braulio Llamero.

Entre su inmensa labor cultural, realizó una importante aportación teórica, en diversos campos como: la sexualidad, la crítica al Estado, la familia, los medios de transporte o las ideas ácratas.
El escritor, filósofo, dramagurgo y traductor zamorano Agustín García Calvo, tres veces Premio Nacional, de Ensayo en 1990, de Literatura Dramática en 1999 y de Traducción al conjunto de su obra en el 2006, ha fallecido este jueves 1 de noviembre en Zamora a los 86 años.
Intelectual polifacético y rebelde, cultivó la poesía, el teatro, la novela y el ensayo, y como traductor versionó a Shakespeare, además de textos en latín y griego o, como 'Los carboneros', de Aristófanes.
Profesor universitario, en 1953 ocupó una cátedra de lenguas clásicas en Sevilla y en 1964 en la Complutense, donde su oposición al régimen franquista le llevó a ser decapitado de su cátedra por respaldar las protestas estudiantiles. Se exilió a Francia, y allí enseñó en la Universidad de Lille. En 1976 le fue restituida su cátedra, que desempeñó hasta la jubilación, en 1992, realizando una constante crítica al poder y a la sociedad neoliberal. Defendía que en esta “Democracia”, el Estado y el Capital son dos rostros de la misma cosa, surgiendo de ahí una serie de miserias sexuales, afectivas, sociales, desarrollistas o culturales entre las cuales todos nos vemos inmersos, siendo por ello necesario efectuar siempre y constantemente algún intento disidente.
Conferenciante de numerosas ponencias, en los últimos años coordinaba una tertulia política todos los miércoles en el Ateneo de Madrid, además de intervenir en sus inicios en actos en el 15 M. En su ciudad natal Zamora, participó en 2005 en una charla sobre pedagogía libertaria organizada por CNT, en 2006 en un recital poético dentro de las jornadas alternativas y el pasado año en alguna asamblea del 15 M. Los compañeros de la asamblea zamorana “No al paso del AVE por Valorio” se habían puesto en contacto con él también hace unos días para que apoyara su causa.
Muchas veces discutido y polémico incluso en los movimientos sociales y libertario, los títulos de sus ensayos, poemas y artículos dicen mucho de sí: “Contra la familia”, 'Contra la pareja', 'Contra la paz', 'Contra la democracia', “Valorio 42 veces”, “Sobre la necesidad del automóvil”, “En torno a la Anarquía”, “¿Qué es El Estado?”, “Del tren”, “Manifiesto de la Comuna Antinacionalista Zamorana”, “Análisis de la Sociedad del Bienestar” o “De los modos de intergración del pronunciamiento estudiantil”; unas veces publicados en solitario y otras con otros autores, como su compañera Isabel Escudero, muchos de los cuales fueron editados en la editorial familiar “Lucina”.
Agustín cultivó también gran amistad con diversos cantautores como “Chicho” Sánchez Ferlosio, George Brassens o Amancio Prada, algunos de los cuales musicalizaron sus subversivos poemas.
Que la tierra te sea leve compañero. Salud y Anarquía.

Para ver más material (videos, artículos, etc) sobre García Calvo visitar. http://www.portaloaca.com/historia/biografias/6343-ha-muerto-agustin-garcia-calvo.html

jueves, 18 de octubre de 2012

España propina otra bofetada al poeta inmortal Miguel Hernández; mantiene su condena a muerte dictada en 1940.

haced clik para ampliar
   
 Según publica sinembargo.mx (http://www.sinembargo.mx/18-10-2012/401489) el Tribunal Constitucional no ha admitido el recurso que planteaba la nulidad de la condena de muerte del poeta, dictada en 1940.
    Esta mierda de país debería estallar y explotar bajo mil millones de bombas atómicas. Y comenzar de cero mil millones de años después, para que desaparezca todo recuerdo de este país de mierda. 
    Un país y un tribunal que ni es capaz de conmoverse ante su Elegía o la Nana de la cebolla, ni de hacer justicia al recuerdo de uno de sus más grandes poetas no merece existir.
    Desde aquí intentamos reparar un poquito esta salvajada. Gritad con nosotros: ¡Vida a Miguel Hernández y muerte al Tribunal Constitucional!

domingo, 2 de septiembre de 2012

Anarquía y lucha de clases en la academia norteamericana


En Otra vez me alejo, (Entropía) el puertorriqueño Luis Othoniel Rosa cuenta una historia universitaria con guiños a Borges y a Macedonio Fernández. Críticas al imperio, culto a la marihuana y la posibilidad de una isla con metáforas varias. “Hoy somos mercenarios culturales”, define el autor.

Orgullo. El escritor puertorriqueño Luis Othoniel Rosa con los dibujos para su novela hechos por niños de una escuela del barrio del Bronx.

‘Lo que yo pienso, me dijo una vez, William James y Schopenhauer lo han pensado ya por mí’. La cita es de Macedonio Fernández, o quizá de Borges llamando a Macedonio, qué importa. Pero aplica en cierto modo a la filosofía por la que rumbea el puertorriqueño Luis Othoniel Rosa, que acaba de publicar su ópera prima, Otra vez me alejo (Entropía). Excéntrica, su escritura tiene un aire vanguardista, más por lo que propone que por lo que dice. Contra el mandato del imperio, Othoniel Rosa apuesta por una red de comunidades literarias. Y rescata para él mismo la influencia de Macedonio Fernández y de Borges. 
    No llegó de casualidad a esa tradición anarquista. ¿Anarquista? Estudiante y profesor en los Estados Unidos, cuando desembarcó en Princeton allí estaba Ricardo Piglia. Y lo exprimió a Piglia Othoniel. Tomó cuatro cursos con él y le pidió que fuera su tutor de tesis. “El me habló de Macedonio Fernández, me obsesionó”, cuenta ahora. Esa obsesión atraviesa la primera novela de Othoniel Rosa, que pronto será una trilogía.      
    Otra vez me alejo es la historia de una amistad. La de Alfred Dust y el narrador, compañeros de cuarto en la escuela de graduados. Puede leerse como la puja entre Othoniel y su alter ego en un contexto de jóvenes estudiantes en el que se avivan cruces entre latinos y gringos, en el que hay incipientes grupos terroristas, tortugas, pájaros, piratas, mucha marihuana y una buena dosis de literatura argentina.     El vínculo con la literatura argentina le viene a Othoniel Rosa de familia. Su padre, también escritor, hizo un doctorado con una tesis sobre Borges y Cortázar en los Estados Unidos. Y de Macedonio toma su escritura anárquica. Docente, impulsor del blog elroommate.com, Othoniel va dando clases por las universidades estadounidenses: “Somos mercenarios culturales”, define. Y todo en esta, su primera obra, viene de la experiencia en la universidad. Es un testimonio contado desde adentro, pero también desde su isla, Puerto Rico. Quizá sea eso: la posibilidad de una isla anárquica, literaria, como proyecto de vida y antídoto para tiempos de crisis.

La novela se puede leer en clave racial, social. Esas diferencias se advierten cada vez más en ese ámbito estudiantil que contextualiza a la novela…
    Tiene que ver con la hipocresía que atraviesa la academia americana. Hay allí mismo una lucha de clases. Hay muchos argentinos, peruanos, puertorriqueños ricos en Princeton estudiando, y pagando. A mí me pagaban, si no jamás hubiese podido tener una educación allí. Hay una obvia diferencia de clases y la academia dice: mirá que diversos somos y te ponen una foto con negros, chinos, latinos. No tienen nada que ver los profesores, que son clase media y clase baja…
    

¿Qué impacto tiene la crisis sobre los estudiantes de letras tercermundistas?
    Antes los latinoamericanos llegaban allá a cursar doctorados. (Josefina) Ludmer o (Sylvia) Molloy, llegaban, conseguían trabajo y podían hacer carrera, se compraban una casa. Mi generación no. Somos muchos más, y la crisis nos cambió la economía. De repente encontramos a gente muy buena, con varios libros publicados, trabajando de jardineros o yéndose a vivir a pueblitos muy pequeños. En los EE.UU. ya no existe la universidad pública, porque aún las públicas cobran un dinero ridículo para entrar. No la escuela graduada, por eso la escuela graduada está llena de extranjeros. Y nosotros somos mercenarios culturales, nos movemos buscando una clase aquí, otra allá. Si mirás el movimiento Ocuppy, verás que está lleno de académicos desempleados.


Las editoriales escupen títulos al por mayor, y los autores viven de la manera que vos decís…
    Es cierto, pero creo que estamos en un momento muy lindo de la vida editorial, porque las grandes multinacionales no mueven la buena literatura actual. La buena literatura ahora pasa, en mi opinión, por las editoriales independientes. Ese es el circuito que a mí me interesa. Yo leo a un grupo de amigos míos, que a la vez me leen, y vamos creando comunidades. Ese es el valor de la literatura para mí.

¿Comunidades con qué sentido? La literatura pierde su impacto social, y en muchos casos se plantea la falsa opción de competir con la TV, el cine, Internet…
    Yo veo de maneras diferentes la influencia social de la literatura, pienso su influencia como una manera de vivir. Por eso me gusta Bolaño, porque él aprendió a vivir a través de su literatura. Eligió un valor, que no es del dinero ni el del poder, esa es la función literaria. No me interesa ni me gusta la difusión gigante de una obra, yo prefiero la circulación pequeña, en la que transmitimos un valor muy poderoso, que nada tiene que ver con el dinero

¿Y en términos políticos, en relación a la capacidad de transformación social que rodea a cierta literatura?
    Como anarquista pienso la política en términos colectivistas de comunidades autónomas y pequeñas. No en términos estatales, soy antirrepresentación, por eso no creo en la representación del estado.     
    Othoniel Rosa cuenta que se pasó la semana en Buenos Aires discutiendo de política. Diciéndoles a todos eso mismo, que descree del Estado. No se la llevó de arriba y por eso pide que entiendan su lugar en el mundo. “En mi país no hay tal cosa como estado de representación, todas las leyes las dicta un gobierno por el que no votamos (EE.UU.) no le tenemos ni un pelo de confianza al estado”. Se declara involucrado con los indignados españoles, y con el movimiento Ocuppy en los Estados Unidos. “Para mí vienen claramente del anarquismo”, alude. Y basa su teoría en el hecho de que estos grupos no tengan líderes, ni puedan conformarse a escalas masivas. Mil personas es lo máximo para que las asambleas puedan funcionar por consenso. “No decimos que vamos a cambiar el país completo, pero vamos a cambiar nuestra comunidad. Son células”, advierte.


Pero esa visión es cortoplacista. En el mundo de hoy, sin poder, no pueden crearse comunidades autónomas
    Yo no considero la política como poder. El anarquismo la considera como vida. Por eso apuesto a las comunidades autónomas. La crisis del 2008 nos demostró que el Estado ya no tiene poder. En Estados Unidos tienen un tipo fantástico como presidente y no puede hacer nada.


Detrás de ese diálogo estudiantil hay hendijas por las que se filtra una lectura política de la historia del continente americano, una teoría sobre cómo se crea un imperio, ¿podrías explicitarla en pocas palabras?
    Ese el corazón del registro metafórico de la novela. Esa idea de las distancias. Los imperios hacen que nos alejemos los unos de los otros. Eso es lo que veo ahora con mi generación en los Estados Unidos. Estamos continuamente moviéndonos, no podemos hacer tierra. El imperio desterritorializa, no en el buen sentido deleuziano, nos impone distancias que impiden la creación de comunidades.

Usas la palabra imperio casi como una muletilla…
    Uso la palabra imperialismo de la manera más laxa posible, es una metáfora. En la novela se ven en la casa de la artista chilena, en esa reunión de anarquistas. El llega tarde a la discusión, no sabe ni entiende de qué hablan pero le encanta.

Sofistas, en la acepción despectiva de la palabra…
    Exacto. Mi idea en la novela era poner muchas historias para así obligar al lector a que trate de cancelar o unir unas con otras, a encontrar ese hilo conductor. Y a la vez no dejar que lo logre del todo. Es la historia imperial, que hace de todas las historias una y la misma. Luego están las historias piratas, anárquicas, que se resisten, y tienen su singularidad. Rompen esa linealidad.

Hay también muchas referencias a la historia en sí, a quienes la cuentan, la escriben, o la evocan. Y vos no defendés el gran relato, si no la historias que cuentan los amigos, esa idea de comunidad que te persigue, el espíritu pirata, ¿es esa la matriz de la novela?
    Sí. Y es también la matriz de la trilogía completa que estoy escribiendo. En las historias de los amigos está la clave. Y tiene relación con Borges, cuando dice que en la literatura hay cuatro ideas y que esas cuatro están en la Illiada. No hay originalidad, lo que hacemos es repetir cosas. Eso no pasa con las historias que nos cuentan nuestros amigos, esas son dinámicas, cambian, se mueven, no están en la Illiada, nunca acaban.

Contame la historia del prólogo, hecho por esta niña de 8 años, en una escuela del Bronx, ¿cómo llegó a tu libro?
    Qué bueno que me lo preguntas. Estoy orgulloso de ese prólogo.

Me pareció una especie de sinopsis…
    Fui a ver a Begonia Santa Cecilia, una artista española que vive en Nueva York, para llevarle el manuscrito de mi novela. Le dije que era fanático de su obra, ella tiene muchos cuadros sobre pasto, y le propuse que hiciéramos algo para ilustrar mi novela. Ella da clases de arte y allí le contó algunos de los fragmentos de la novela a los niños. Y los chicos hicieron sus dibujos. Pero una niña, demasiado inteligente, dijo que mi novela no tenía sentido, que estaba mal contada y que ella la iba a arreglar. Y la arregló, es ese prólogo que habla de un mundo loco.

¿Qué clase de personaje es Alfred Dust, tu amigo y roommate en la novela?
    Alfred Dust sale de una combinación de mis amigos, y es a la vez la versión no torpe de mí mismo. Una versión mejorada de mí, pero a la vez es el héroe y el idiota. Es un mitómano, un narcisista, un egoísta.

El nombre es significativo, ¿de dónde viene?
    Sí, de Manuel Ramos Otero, un escritor puertorriqueño que a mí me gusta mucho. El tiene un libro de poemas muy bello que se publicó después de su muerte, de sida. Se llama Invitación al polvo, y en Puerto Rico un polvo se entiende como acá. A la vez es una referencia al barroco, a Quevedo, “Del polvo venimos…”

En un momento decís que los únicos que pueden disputarle el poder al Imperio son las mafias, ¿es una lectura de realidad o una propuesta?
    Yo estoy particularmente interesado en el negocio de la droga. Y lo del guano, esa sustancia que se modifica y que se vende es una excusa para expandir el imperio. Lo mismo ocurrió con la cocaína, fue la excusa de Reagan para invadir Colombia y joder a Puerto Rico, a México…

La adulteración está muy presente en el libro, ¿qué es lo que te atrae de ella?
    Son historias que siempre están escondidas. ¿Cómo se explica que el 90 por ciento de la cocaína que se vende en el mundo provenga de Colombia? ¿Por qué podemos conocer el circuito de la Coca Cola y no de la droga? Quién siembra, quién cosecha, quién vende, quién recibe, quién distribuye. Son historias escondidas.

¿Te preocupa que tu escritura, de tan anárquica, se vuelva incomprensible?
    Yo escribo novela porque es un género que me lo permite todo. Pero soy más lector de poesía. Macedonio Fernández, en Museo de la novela de la eterna, esa novela loquísima con 56 prólogos, dice que su lector ideal es un lector que lee salteado, el que no recorre el texto de manera lineal. Me pregunto si el lector fumado de mi novela no terminará leyéndola de manera lineal.

Y es este un momento de tu escritura, que luego será más formal quizá… La novela deja esa sensación de despedida, puede ser nostalgia por un amigo pero también por una forma de ver las cosas…
    Sí, es el fin de la escuela graduada, que nos deja muchísimo más solos. La segunda parte trata de esa soledad del demonio. Y sí, es verdad que la novela es fragmentaria, pero es homogénea en su registro metafórico, el alejamiento, las historias anárquicas, lo imperial. En la segunda el registro es el contrario. Es el de la tierra, el de sembrar, quedarse en un sitio. La utopía.

miércoles, 6 de julio de 2011

Mario Benedetti – ¿Qué les queda a los jóvenes?

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
También les queda no decir amén,
no dejar que les maten el amor,
recuperar el habla y la utopía,
ser jóvenes sin prisa y con memoria,
situarse en una historia que es la suya,
no convertirse en viejos prematuros.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de rutina y ruina?
¿Cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
Les queda respirar, abrir los ojos,
descubrir las raíces del horror,
inventar paz, así sea a ponchazos,
entenderse con la naturaleza
y con la lluvia y los relámpagos,
y con el sentimiento y con la muerte,
esa loca de atar y desatar.

¿Qué les queda por probar a los jóvenes
en este mundo de consumo y humo?
¿Vértigo? ¿asaltos? ¿discotecas?
También les queda discutir con Dios,
tanto si existe como si no existe,
tender manos que ayudan, abrir puertas
entre el corazón propio y el ajeno.

Sobre todo les queda hacer futuro
a pesar de los ruines del pasado
y los sabios granujas del presente.

jueves, 23 de junio de 2011

Entrevista a Jesús Lizano en CNT



"Es preciso tener fe en lo humano, en lo natural, para aspirar a que el cambio sea posible"



Jesús, acabas de publicar un manifiesto anarquista. ¿Qué novedades en relación con tu pensamiento nos puede aportar este libro?

Más que novedad, culminación de mi pensamiento, es decir, fusión definitiva entre lo poético y lo libertario, que, en realidad, se acerca desde el comienzo de la aventura que me vive, reflejado claramente en mis poemas, y en muchos fragmentos de mis “diarios”, “cartas”, “artículos”... Culminación, sin duda, esta fusión a la que debe aspirar nuestra especie, a la que sólo el pensamiento anarquista fusionado con lo poético, con la inocencia de lo natural, eso sí, superando su inevitable fusión con lo político, puede conducirnos.

Para leer más: http://www.cnt.es/noticias/es-preciso-tener-fe-en-lo-humano-en-lo-natural-para-aspirar-que-eal-cambio-sea-posible